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martes, 12 de julio de 2016

La Realidad rota, un cuento



La noche se perfilaba serena y con cielo límpido, tal vez hoy aparecerían las estrellas
Pero al caer el día seguía el triangulo formado por 3 estrellas. Llegadas las 11 de la noche la dirección estaba trazada.
Me encamine hacia la playa siguiendo la señal, las calles de Barcelona estaban relativamente vacías. En el paseo junto al mar, lleno de “tops manta” ofreciendo sus productos en la calle; uno de estos actores me arrebato la atención, era un músico de alguna parte de Sudamérica, pero para mí se convirtió en una suerte de chaman, que  con su melodía salida de una flauta travesera, acompañadas por las notas de un sintetizador portable, accionaba parte de mis sentimientos.
Me transporto a las selvas, a las praderas, a un mundo habitado por almas que volaban, almas sin conciencia ni conflicto, pájaros y viento.
Tras aplaudir con devoción al acabar, seguí mi destino inevitable, las estrellas me llevaban a algún lugar.
Recordé que era San Juan de repente, no en vano había pasado por una de ellas, y sin embargo no se escuchaba ningún petardo.
Cerca de la playa empezaba a crecer la multitud, jóvenes la mayoría, todos con una suerte de palos y una especie de quinqué.
Me quede absorto viéndolos, era algo tan extraño, no pude menos que empezar a cuestionar mi percepción.
Y desde luego no podía olvidar, ¿Cómo olvidar aquellas voces ?, aquel discurso tan contradictorio y sin embargo, veraz en algunos aspectos, incuestionable-mente veraz.
La playa se llenó completamente, me senté en la arena y no tarde en sumergirme entre una multitud, con grupos tocando música en todos lados, y sin crear ruido.
Se sentía un algo especial, sin darme cuenta amaneció. Aparecieron las máquinas limpiadoras y la policía, para ir despejando la playa.
Me marche con otra conciencia de nuevo, mientras los veía actuar como actores cómicos.
Mas tarde pude corroborar que es mas bien una tragicomedia.
Las calles hacían lo imposible para doblarse, para cambiar de forma y sobre todo de ubicación. Estaba perdido, desorientado.
Por un momento pensé reconocer un lugar, una verbena que acabada era lentamente barrida, olvidada.
Una verbena sin petardos, seria una nueva moda.
Un poco mas arriba pasaba un grupo celebrando el Carnaval, y encima hacia frio.
Tal vez si debía tomar en consideración lunas premisas. Recordé al cantante Chaman del paseo marítimo, y se volvió mas fácil todo, también mas bello.
Pero por poco tiempo. Tampoco llegaría a ninguna parte.



Los Tuertos.



En el trabajo las cosas se desarrollaban igual, el sonido de las maquinas de troquelar mecánicas y Láser, era una música inquietante, el cometido de la música era el de crear la realidad.
En la calle veía multitud de personas con un ojo girado, el derecho hacia la izquierda.
Las voces me advirtieron que los ojos cruzados siempre mienten, cosa que no tarde en comprobar. También habían personas con los ojos normales, estos siempre decían la verdad.
Los motores se quejaban de su destino, era un mundo musical, a veces absurdo y mucho, pero no siempre.
Me perdía siempre incluso a pocos metros de mi casa, las calles cambiaban de lugar, el tiempo era diferente, todo era igual pero diferente.
Un día descubrí que mi ojo derecho se había doblado, el mundo musical dejaba paso a una realidad que perdía consistencia, la tierra no olía, no se veían estrellas, el aire olía muy mal.
Fue el viaje al caos, donde todo estaba mas mezclado, se me hizo imposible dormir
durante una semana tal vez.
Una “revelación” que me resultaba extraña era la de que los niños no existían, estaba inmerso en una realidad virtual.
Un deseo a veces se convertía en realidad, sin importar el tipo de deseo.
Empecé a recibir numerosos emails de un grupo de los antiguos grupos de MSN,
Llamados AlmasDeLuz.
En un desesperado intento de entender que estaba ocurriendo, contacte con diversos movimientos “espirituales”.
Incluso conocí un grupo que decían ser extraterrestres que vivían en Argentina y alrededores.
En cierta ocasión y ya cerca del caos absoluto, uno de ellos me comento que podía hacer lo que deseara con mi ordenador.
Yo lo reté a que lo hiciera, y vaya si ocurrió; al volver a “encender” el ordenador entré en la BIOS, y por todo lo absurdo, la bios era diferente, correspondía a un modelo bastante superior.
Que me hubiesen hackeado el ordenador era muy lógico, pero la bios no se puede re-programar haciendo que muestre parámetros que no existen.
Al final el ordenador acabo en la basura, al igual que mi concepción de las cosas.
Y sin embargo no soy creyente totalmente, digamos que me permito serlo durante un
corto espacio de tiempo, pero en mi concepción basada en mi experiencia y percepción, protegiendo la cordura.
.
El relato, la visión de la realidad era un reflejo de mí mismo y sus condicionantes ocultos. Pero la experiencia mas unificadora como marcadamente espiritual fue, sin duda, cuando descubrí o “recordé” que algunas de las escenas que se desarrollaban o que yo protagonizaba, ya habían ocurrido.
Las cosas ocurrían una y otra vez, en todos las realidades.
Las personas con quien interactuaba eran yo mismo, solo que con otra forma; eran otros pero era yo mismo, por eso podía conocer como se sentían, ya que yo había sido el en otra representación.
Y de alguna manera conocía que no éramos tan distintos, si éramos la misma persona.
Algo mas tarde descubrí el libro El Eterno Retorno de  Nietzsche.
Para tratar de “influir” en el destino intentaba hacer algo que no hubiese hecho antes, romper aquella rueda malévola.
Pero se me enseñó que eso no era posible. Y cuando me quejé de mi falta de libertad es cuando se me pregunto ¿Para que quieres la libertad?

No supe que contestar. Aunque seguí quejándome, insultaba a esas voces y parecía no gustarles.

Que se jodan.