domingo, 7 de junio de 2026

la física cuántica de David Bohm

 David Bohm (1917–1992) fue uno de los físicos teóricos más importantes del siglo XX. A diferencia de la interpretación ortodoxa de la física cuántica (la de Copenhague, liderada por Niels Bohr), que afirmaba que la realidad es inherentemente azarosa e indefinida hasta que se mide, Bohm propuso una visión profundamente diferente: el universo es una totalidad indivisible y unida, regida por un orden oculto.

Su física cuántica no solo desafió la ciencia de su época, sino que encajó a la perfección con los descubrimientos neurológicos de Karl Pribram.

1. El Orden Implicado y el Orden Explicado
La pieza central de la teoría de Bohm es la distinción entre dos niveles de la realidad:
  • El Orden Implicado (Enplegado / Oculto): Es la matriz fundamental del universo. En este nivel, el espacio y el tiempo no existen tal como los conocemos. Todo está "enroscado" o interconectado en un flujo holístico continuo. No existen partes separadas; el electrón, el árbol y tú son la misma cosa manifestándose de formas distintas.
  • El Orden Explicado (Desplegado / Manifiesto): Es el mundo físico e ilusorio que percibimos con nuestros ojos y aparatos de medición. Es la proyección tridimensional que emerge del orden implicado.
Para explicarlo, Bohm usaba la metáfora de una gota de tinta en un cilindro de glicerina. Si giras el cilindro, la gota se disuelve y desaparece (se vuelve implicada). Si giras el cilindro en sentido contrario, la gota vuelve a formarse y a ser visible (se vuelve explicada). La gota nunca dejó de existir; solo cambió de estado de orden.

2. El Universo como un "Holomovimiento"
Bohm rechazaba la idea de que el universo estuviera hecho de "piezas de construcción" estáticas (como átomos que chocan entre sí). Para él, la realidad es un proceso dinámico de flujo constante que llamó holomovimiento.
En el holomovimiento, cada parte del universo contiene la información de la totalidad, exactamente igual que un holograma. La materia y la conciencia no están separadas: son dos aspectos diferentes de un mismo flujo subyacente.

3. La Conexión Perfecta: Bohm y Pribram
Cuando Karl Pribram descubrió que el cerebro procesa la memoria y los sentidos en forma de frecuencias (como un holograma), se enfrentó a una pregunta filosófica: Si el cerebro es un holograma que interpreta frecuencias, ¿qué es lo que hay "ahí fuera" realmente?
Al conocer el trabajo de Bohm, Pribram encontró la respuesta definitiva. La conexión entre ambos se resume en una conclusión brillante:
\(\text{Cerebro\ (Holograma)}\longleftrightarrow \text{Universo\ (Holograma)}\)
  • El Universo de Bohm es un océano cuántico de frecuencias energéticas e información pura (el Orden Implicado).
  • El Cerebro de Pribram es el aparato matemático que toma esas frecuencias del entorno y las transforma en imágenes, sonidos y texturas sólidas (el Orden Explicado).
Nuestra percepción de la realidad es, por lo tanto, la interacción de un holograma (el cerebro) descodificando un universo holográfico. Lo que llamamos "realidad material" no es el mundo real, sino la pantalla del ordenador donde se proyecta el código matemático subyacente.

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